Compartimos el artículo Hacer política en Colombia: Abismos discursivos y lecciones no aprendidas de Miguel Eduardo Cárdenas Rivera, quien nos invita a «Pensar la política como una actividad que dignifica un compromiso con la vida y reivindica la paz como principio de humanidad».
El escrito puede dar pistas para reflexionar sobre aquellos aciertos y las lecciones no aprendidas en la elección de representantes políticos. Es un texto recomendado, precisamente, para esta época electoral. 
Resumen del artículo
Pensar la política como una actividad que dignifica un compromiso con la vida y reivindica la paz como principio de humanidad, es el propósito de este trabajo. Para tal efecto tiene dos partes. La primera explica el objetivo y la metodología para construir una fuerza social activa en condiciones de remover el oprobioso régimen político colombiano y refundar la institucionalidad con base en la democracia radical como expresión del socialismo raizal y en forma de República Regional Unitaria. Para ello, hace un repaso de la experiencia de uno de los más importantes movimientos políticos regionales –tal como emergió en los albores del nuevo siglo– y la vejación a que fue sometido por sus propios dirigentes; esta revisión ayuda a entender la postración actual asimilando críticamente lo que no se debería hacer. La segunda parte recaba en un enfoque de antropología política para escudriñar y dar soporte científico a una alternativa de acción orgánica. Se trata de desamarrar el nudo gordiano de las patologías políticas. Ya no es posible analizar la política y la sociedad colombiana desde parámetros ‘normales’ pues se ha sufrido un trauma colectivo, entendido como trauma psicosocial (Martín-Baró, 2003)2 tan profundo como degradado que, en nuestro hábitat es palpable en las más disimiles expresiones políticas.
Este documento trata el tema clave de la época: cómo construir una alternativa real y eficaz al sistema dominante. Si bien trata sobre una experiencia política en el Tolima –una región ubicada en el centro de Colombia– el estudio refleja una problemática general en los movimientos de izquierda, con sus propias particularidades. En todo el mundo pasa más o menos lo mismo: se intenta construir una alternativa de izquierda que fracasa porque se diluye o se divide en distintas corrientes. El problema está en que no hay bases ideológicas y programáticas claras y concretas, como se señala más adelante, la intelectualidad ha perdido su capacidad crítica, y se puede agregar: carece de solidez ideológica, a lo que se suma las infaltables ambiciones de liderazgo; se trata de procesos a los que faltan los cimientos y se comienza por el final, por la constitución de una organización, movimiento o partido. Es decir se comienza a construir la casaal revés: por el techo.