Jeison es un estudiante de último grado de una institución educativa de la ciudad de Pasto, a primera vista es uno de tantos estudiantes, un adolescente notablemente aislado y retraído de los demás. Lo miré por primera vez en un descanso escolar, alejado de sus compañeros, absorto en la lectura de una revista desgastada y arrugada; al abordarlo me sorprendió su conversación centrada en periódicos, periodistas, noticias y farándula de actualidad. Con gran propiedad me habló de varios periodistas nacionales y muchos regionales como si conociera de cerca sus pasos. Inmediatamente me solicita lo vincule a la emisora escolar, al periódico institucional y a todo cuanto se relacione con la comunicación. Y tímidamente, pausadamente me estira su mano para hacerme entrega de unos escritos suyos que, me dice, los hizo para el periódico escolar. Al leerlos se me arruga el alma, pues su contenido no guarda relación con esa figura frágil y temerosa, por el contrario, me permite ver y contemplar un alma fuerte, consagrada y preocupada por el destino de la humanidad. Inmediatamente es vinculado a “Criterios” y asignado como subdirector y corresponsal. Su artículo, su solo título (“Las siete plagas de Colombia”), me hace entrever que entre esas manos y esa mente se esconde una personalidad fuera de lo común, y no me equivocaba a pesar que luego comprobaría que Jeison está diagnosticado con “Autismo Atípico” y que esa condición lo alejaría irremediablemente de nuestro mundo más próximo y cotidiano.
Desde su niñez sus padres ven los primeros síntomas de su condición, en uno de los informes médicos de un hospital bogotano se anota una observación de su madre: “Dra. Lo tengo en el colegio y allá están todos desorientados porque el niño escribe, lee, va al colegio y no entra a clase; no se relaciona, es muy sentimental….”; su padre relata como los médicos quedaron sumamente perplejos al mirar a Jeison, de escasos seis años, manipular un aparato eléctrico, “desarmarlo totalmente y hacerlo funcionar nuevamente”; pero el hecho que llamó la atención de médicos, psicólogos y profesionales de la neurología fue mirar a este pequeño obsesionado por los libros, los periódicos y las noticias. Posteriormente Jeison “crearía” su propia editorial y daría vida a sus propios periódicos, hechos a mano, con papel reciclado, con secciones idénticas a un rotativo y hasta con caricaturas elaboradas por él mismo. “El Independiente” surge como una manera de recordar los hechos ocurridos en Colombia tras la caía de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, posteriormente aparecerán otros periódicos que recogen sus inquietudes periodísticas, literarias y humanísticas. El drama de Jeison, además de su autismo, es su pobreza. Su familia debe dejar su natal Bogotá para tratar de encontrar nuevos horizontes económicos, su padre, en primera instancia obtiene sus ingresos de una moto y en calidad de moto taxista hasta que la mala fortuna se atraviesa en su camino y es objeto de un robo que lo deja sin su sustento, la bondad del rector de la institución donde Jeison cursa sus estudios, le permite acceder a un trabajo sencillo pero honesto y de eso se mantiene su familia. Además de lector incansable, es coleccionista de revistas de todo tipo y se fascina comentando cada artículo, aunque, la verdad sea dicha, son pocas las revistas y periódicos que puede obtener por su costo y por la ausencia de dinero para comprarlas, de todas maneras las consigue en revisteros escolares y de la mano de amigos y profesores que conociendo su gran afición por la lectura le obsequian algunas que ya no utilizan. Al terminar su secundaria Jeison aspira a continuar estudios de periodismo o comunicación social en alguna universidad de la ciudad de Pasto, deseo que le hace llorar dando rienda suelta a la expresión de su madre: “es muy sentimental…”, pues sabe que en su caso el principal obstáculo es el económico. En la actualidad y dadas sus natas condiciones de escritor es colaborador y columnista de periódicos regionales como Página10.com y de noticieros digitales como Notiamerica.com, siendo sus colaboraciones las más leídas y comentadas. Se le arruga a uno la piel, el alma y el corazón al sentir ese deseo de formarse profesionalmente, de convertirse en periodista, de ganarse la vida, a pesar de su autismo, haciendo lo que más le gusta hacer: periodismo. Nuestra sociedad no lo puede dejar solo, hacemos llamado a universidades, gremios, dirigentes y empresarios que deseen colaborar con Jeison para que su sueño se haga realidad y no se encierre en su mundo de soledades donde su voz hace un extraño juego con sus sentimientos. Entre todos podemos brindarle una mano, trazarle un camino, guiarlo hasta su cumbre y verlo en un futuro próximo convertido en escritor, en periodista, en editor y en un ser realizado y feliz. Puedo afirmar que Jeison es un ser mágico, único e irrepetible, un ser que al mismo tiempo que aborda temas de política nacional e internacional, se abstrae en su mundo mientras disfruta de una bebida láctea y un pan. Siento que hay magia en su presencia, en su deseo de escribir y comunicar y que es deber de nosotros, como sociedad culta y civilizada, facilitarle el camino para su realización profesional. Su autismo es, quizá, un mensaje de la naturaleza para recordarnos que todos somos diferentes y que en esas diferencias somos un complemento. Solo me resta agradecer a Jeison por su presencia por cuanto gracias a ella he visto un milagro y la gracia de la vida. peobando@gmail.com
Por: PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA/