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Revelan fuerte conversación entre sargento y coronel de Policía del Catatumbo

El ácido intercambio verbal entre comandante encargado de la Policía de Norte de Santander, coronel Rafael Leonardo Torres, y el comandante de la estación de Policía de Teorama, sargento Cárdenas, se dio después de que este lunes varios hombres armados y uniformados secuestraran en el casco urbano de ese municipio a cuatro personas.

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Cárdenas: Mi coronel, buenas tardes. Dios y patria.

Torres: Vea, eso cuando los medios de comunicación, y más de la zona, empiezan a hablar, eso es porque es cierto. Yo lo único que le voy a decir a usted es que hay unas actas y unas órdenes correspondientes, hermano. Y si fue así, hermano, usted me responde. ¿Oyó?

Cárdenas: Como ordene, mi coronel.

Torres: Estamos es al servicio de la Policía, hermano. Y uno responde por omisión o por extralimitación, viejo.

Cárdenas: Como ordene, mi coronel.

Torres: Y es que ‘como ordene’ no, hermano. Usted deje el miedo, mijo. No les trasmita el miedo a esos policías y por lo menos ¡vayan hasta la Alcaldía! ¡Verifiquen!

Cárdenas: ¡Ya estoy verificando, mi coronel! Es que eso es bonito hablar allá, mi coronel. Ya estoy allá. Ya estoy allá, mi coronel. ¿Usted está diciendo que yo no estoy haciendo nada? ¿Entonces, qué estoy haciendo yo? ¡¿Qué estoy haciendo yo?! ¿Ah?

Torres: ¡Usted no está haciendo nada, mi sargento! ¡A usted le da miedo salir de allá! ¡Le pregunto allá a la gente y me dice el Alcalde y el personal que usted no sale!

Cárdenas: Pues que se lo digan ellos. ¿Entonces, quién es el que está yendo a las reuniones? ¿Quién salió a acompañar las procesiones?

Torres: Hermano, ¡usted es el comandante de la Estación y usted responde! Y le aseguro, mi sargento, donde llegue a ser como dicen los medios de comunicación, porque dicen que [el secuestro] fue a dos cuadras de la Estación.

Cárdenas: No, pues es que los medios de comunicación pueden decir muchas cosas, mi coronel. Es que una cosa es estar allá y otra cosa es estar acá. De una vez le digo: yo tampoco voy a estar acá, güevón, a hacerme matar también. Si usted quiere que le salga, pues le salgo. Entonces, deme la orden por escrito, señor. ¡Deme la orden por escrito! ¡Y yo le hago lo que usted quiera!

Torres: Usted la tiene, viejo. Usted la tiene, mi sargento. Usted como comandante de Estación tiene sus funciones. Y si no, ¿para qué se metió a la Policóa?

Cárdenas: Eso, usted también como comandante tiene sus funciones de mandar apoyo más acá. También tiene que coordinar

Torres: ¿Cuántos policías tiene este señor allá? (les pregunta a otros en su despacho)

Cárdenas: Averigüe cuántos tengo. Es que comandante de Departamento ¿y ni siquiera sabe cuántos tengo?

Torres: vea: ¡hágame el favor y se ubica, sargento!

Cárdenas: ¡Usted también se ubica, mi coronel! ¡Usted también se ubica, porque está diciendo que no estoy haciendo ni mierda en este pueblo!

Torres: Le voy a decir: póngame cuidado: esto me voy hasta las últimas consecuencias…

Cárdenas: ¡Pues hágale, mi coronel! ¡Hágale, que yo no le tengo miedo a nada, hermano! ¿Luego qué cree? ¡¿Qué no estoy haciendo ni mierda acá?! ¡Entonces, venga acá! ¡Lo invito a que venga acá y haga su trabajo! ¡Se cagan allá los comandantes! ¡¿Por qué no vienen?! ¡Si es que no cree que no estoy haciendo ni mierda acá! ¡¿Por qué no vienen?! ¡¿Por qué no vienen, díganme?!

Torres: Espero y aspiro que en Justicia Penal Militar esta grabación usted la sostenga. ¿Oyó?

Cárdenas: Por eso lo sostengo, porque usted dice que no estoy haciendo ni mierda acá, que no estoy haciendo nada, que no salgo. ¿A usted le consta que no salgo? Dígame, ¿le consta?

Torres: Le di una orden a usted, una orden que le hadado el comandante operativo: háganse los planes de previsión y control, y no los están haciendo.

Cárdenas: Nooo, porque es que eso es fácil allá decir: hagan y hagan esto, y salgan. Pero el día que me maten un bendito policía con francotiro, entonces ahora sí: venga, sargento, usted por qué salió con seis policías; usted sabe que el patrullaje es con diez, como mínimo. ¡Ahí sí se lavan las manos! ¿No? Mataron al bendito sargento que había acá y ¿qué dijeron? Que no, que era porque él tuvo la culpa

Torres: ¿Usted sabe por qué lo mataron?

Cárdenas: Sí sé. Sí sé, señor, porque estoy acá y sé cómo fue. No como el chisme que ustedes tienen allá. Porque es un hijueputa chisme que inventaron allá. Pero no saben la realidad de la vida. Entonces a mí no me venga a amenazar. Porque si respondemos, respondemos todos, mi coronel. ¿Listo? Me atengo a las consecuencias porque no es fácil que manden policías a que maten acá olvidados.