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Petro, tan malo no es, acá las tremendas razones

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A pocos meses de elegir al próximo presidente de la República, más que escuchar propuestas y debates interesantes entre los candidatos, nos enfrentamos a un saboteo continuo entre ellos. Se preocupan por sacarse los trapitos sucios y por recordar las pésimas gestiones de sus contrincantes. Uno de los candidatos que ha causado polémica es Gustavo Petro. Un hombre que genera pasión en sus seguidores y opositores. El mayor dolor de cabeza de la derecha.

Pero, ¿quién es Gustavo Petro? ¿El peor alcalde de la historia de Bogotá? ¿Pésimo administrador y buen congresista? ¿El Chávez Colombiano? Estos son algunos cuestionamientos repetitivos en la realidad nacional. Ahora les pregunto: ¿y acaso Colombia puede estar peor de lo que ya está? Dejen de mirar el país vecino y enfóquense en lo que ocurre en el nuestro: uno de los países más desiguales y corruptos del mundo.

Regresemos a Petro. Cuando decidí escribir esta columna y buscar información sobre su gestión en la Alcaldía de Bogotá, me encontré con un 90% de noticias negativas: el problema de las basuras, las sanciones que recibió, el desastre en la movilidad y columnistas que confirman su pésima gestión. El tema es que parte de esta información no cuadraba con los datos entregados por el Dane, con los comentarios de la prensa extranjera y algunos especialistas. La administración de Petro, si bien tuvo errores que se pudieron evitar, no es tan mala como la pintan y favoreció a los sectores más vulnerables de la ciudad.

La pobreza multidimensional pasó de 11,6% a 5,4%; la pobreza multidimensional extrema pasó de 2,0% a 1,6%; los hogares con bajo logro educativo pasaron de 34,2% a 30,4%; todo esto entre 2012 y 2014.

Mientras que la pobreza monetaria en 2014 fue de 10,1%, la segunda más baja del país después de Bucaramanga. Le garantizó a los estratos 1 y 2 el mínimo vital de agua, beneficiando casi a 668.397 personas. En 2013, ningún niño murió de hambre en Bogotá.

“Bajó la tarifa de TrasMilenio en hora valle de 1.700 a 1.400 pesos. Finalizó las obras de la troncal de la calle 26 y del puente de la calle 106 con la carrera 11, así como destrabó las obras de esta vía por el Cantón Norte. En el presupuesto de 2014, destinó el rubro más cuantioso a la educación, con aproximadamente 3,2 billones de pesos”.

Le arrebató el negocio de las basuras a entidades privadas que por años lo monopolizaron. Le dio la oportunidad a los recicladores de ser agentes activos en el modelo, ofreciendo nuevas opciones laborales y abriendo camino a la clase media. También pensó en una ciudad sostenible, propuso un nuevo POT que fue galardonado y aplaudido en el extranjero. En 2014, la tasa de homicidios fue la más baja durante los últimos 30 años.

Las cifras son innegables y exponen otra cara de la moneda. También vale la pena resaltar su paso por el Congreso, sus denuncias sobre parapolítica, sus investigaciones y honestidad. Por supuesto que tiene errores, demostró varios desaciertos en su administración y el afán por presentar resultados le jugaron en contra. Algunos hablan de su ego, otros de su prepotencia. Lo único que puedo afirmar es que nuestro deber como ciudadanos es informarnos, no tragar entero, buscar datos y cifras que comprueben lo que dicen los medios. Y, en épocas de elecciones, analizar las propuestas de todos los candidatos… salir a votar.

Vía: elheraldo