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La polémica columna de la exdirectora de la DIAN: “Nosotras también nos aprovechábamos de los machos”

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En una columna que escribió la exdirectora de la DIAN y que publicó el portal las2orillas, narra su historia frente al acoso que desde niña experimentó como mujer dentro de diferentes espacios de la sociedad.

Así, relata que las mujeres siempre han estado propensas al acoso por parte de los hombres, pero resalta que las mujeres también aprovechan las circunstancias para alcanzar su objetivos o cumplir con su propia agenda.

“Porque la verdad es que nosotras también nos aprovechábamos de los machos para cumplir con nuestra propia agenda. Nuestro maquiavelismo hace que podamos manipular a un hombre, al tiempo que él cree que tiene el control. El único control que ellos tienen es el de la televisión. Ellos se aprovechan, pero nosotras también. Muchas veces, incluso, nosotras tomábamos la iniciativa, sobre todo con los poderosos”, asevera en ese portal.

En este sentido, asegura en el escrito que “También había acoso en el Honorable Congreso de la República. Siendo Directora de la DIAN tuve que tramitar dos reformas tributarias. Tenía 39 años y en mi equipo había una sagaz abogada de la misma edad. Se vestía de minifalda y sus piernas eran famosas. Empecé a vestir como ella martes, miércoles y jueves, cuando teníamos que asistir a las sesiones del Congreso o visitar a Víctor Renán Barco en su oficina del primer piso”.

Y agrega:

“Senadores, representantes, secretarios de comisión, de plenarias y hasta el humilde fotógrafo nos amasaban y apretujaban durante demasiado tiempo al “saludarnos”. Y no sólo en Colombia. En Canada, como diplomática, sufrí el acoso de otros embajadores y para los morbosos que quieren nombres los menciono-: Tunez, Argentina, Noruega, Perú, Suiza, Austria y hasta Zimbabue. Un congresista de Quebec, a quien yo le estaba haciendo lobbying para el acuerdo de libre comercio entre los dos países, me invitó a comer y después a su casa. Un ejecutivo de una petrolera quería llevarme a su hotel después de darle un inocente tour nocturno de Ottawa. A mí me gustaba el jefe de protección para los diplomáticos de la Policía Montada, que nunca me puso atención. Se llamaba Bill”

Finalmente, Fanny Kertzman, afirma que a los 58 años dejé de existir para los hombres y que ahora trabaja en cabildeo y sus éxitos se basan en la verborrea.

“El mensaje que quiero dejar es que no sólo los hombres acosan. Las mujeres también aprovechamos y nos dejamos conquistar, y hasta en muchos casos tomamos la iniciativa, para ascender en la carrera profesional a punta de sexo. Así ha sido desde Eva y así será hasta el Juicio Final”.