Historias

Johnny Paz, un talentoso marroquinero, reconocido en el sector más exclusivo del cuero en Pasto

Foto: narino.info

Bojes, tirapiés, patacabras y agujas de pelo de cerdo son algunas de las herramientas que han definido a lo largo de los años el trabajo de Johnny Estiven Paz Burbano, un virtuoso marroquinero que se destaca al momento de elaborar con el cuero productos manufacturados de gran admiración.

Tal como les pasa a muchos en el oficio, el maestro Johnny Paz no esperaba convertirse en marroquinero, pero cuando las condiciones a tu alrededor te constriñen, es necesario aprender de un trabajo para salir adelante en la vida; así comenta este artesano originario del municipio de Pasto, nacido en 1987 y mayor de tres hermanos, que desde los 17 años tuvo que afianzarse a los cueros para solventar sus necesidades económicas y convertirse en el apoyo de su familia.

Éste mecánico industrial, graduado en el ITSIN de Pasto, no escogió su trabajo sino que simplemente llegó a sus manos. Conoció del oficio por un buen amigo que procedía de la tierra nariñense de marroquineros, san Bernardo, llamado Álvaro Castillo, quien lo capacitó conforme a su experiencia y le brindó la oportunidad de trabajar como ayudante de un taller.

Su sueño principal fue apoyar a su familia para que sus hermanos salgan adelante, de manera que optó por dedicarse a aprender muy bien el oficio y en cuanto miró los productos terminados por sus manos, decidió tomarlo como su primera fuente laboral. Se dio cuenta que era gustoso con lo que hacía, aunque ya había pasado por otras experiencia de trabajo, pero el hecho de elaborar artículos en cuero lo motivó a no solo crear objetos sino también a reparar diferentes piezas de segunda que para muchos de sus clientes eran relativamente importantes.

Estuvo por casi 8 años como ayudante en un taller, pero luego de ahorrar un dinero, resolvió que ya era hora de independizarse; además, por esos momentos también se decidía por contraer nupcias, y… una cosa llevó a la otra; puesto que con una nueva familia la responsabilidad crecería aún más. Así que concretó su idea y se ubicó por la zona más representativa del cuero en Pasto, más exactamente en el sector de Bomboná, porque para él éste sitio, es una fuente principal de reparación tanto de artículos manufactureros como de prendas de vestir.

Junto a su esposa Deisy Salas concibió dos hijos: Emanuel e Isabela, quienes son el motor de su día a día y por quienes sacrifica parte de su tiempo para brindarles lo necesario mientras que Dios se lo permita. Siempre ha pensado en sembrar un ejemplo de responsabilidad y de cumplimiento, porque dice que sólo así es que se cuidan las personas que lo rodean, tanto en su familia y amigos, como en su clientela.

Hoy no solo se conforma con su trabajo, puesto que ha logrado, aparte de haber aprendido un buen oficio, a constituir una microempresa que es fuente de empleo estable debido a que el sector brinda la oportunidad de darse a conocer en el medio. Él se describe como una persona humilde, sencillo, alegre y ‘echao pa lante’; que por ahora desea continuar con su taller, para un poco más adelante convertirse en un productor de todos los artículos que se puedan fabricar con el cuero y con las nuevas tendencias de materiales que por su economía, hoy son más apetecidos por sus clientes.

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