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La historia del pastuso que recorrió 12.000 kilómetros en bicicleta

Jairo Cabrera es un pastuso, que nació el 8 de mayo de 1989. Es profesional en administración de negocios internacionales y decidió recorrer gran parte de Suramérica en bicicleta.

Cuando era pequeño montaba en bicicleta con su papá, de quien recuerda que le enseñó a manejarla. Sin embargo, menciona que nunca tuvo un estilo de vida alrededor del ciclismo, pues tenía más gusto por la música que lo llevó a convertirse en DJ.

La idea aventurera e incierta del viaje

La idea de emprender un viaja por Suramérica nació, hace cinco años, cuando Jairo estaba estudiando. “La idea era terminar los estudios, trabajar y realizar el viaje. Todo fue planeado”, asegura.

Según Jairo, en un inició quiso hacer el viaje como mochilero, ‘echando dedo’, pero luego comprendió que la bicicleta era un transporte adecuado que le permitiría tener un contacto más directo con la naturaleza, conociendo con paciencia cada lugar.

“tenía muchos nervios. No había rumbo fijo”, dice. Además, relata que nadie le creía de lo que pretendía hacer. Les contó a sus amigos, pero le decían que estaba loco, su familia tampoco le creyó hasta el 1 de abril de 2016, salió de su casa en Pasto en su bicicleta, ‘la guerrerita’.


No tenía rumbo fijo. Nadie le creía que iba a viajar, a pesar que a varios amigos les compartió la idea de emprender ese tipo de aventura: “Todos me decía; ¡Qué!, ¿estás loco?”

El inició del viaje y su primera acampada

Cuando salió de Pasto, en la carretera se encontró con un viajero mexicano que también viajaba en bicicleta, con él compartió camino hasta Ecuador.

La primera vez que realizó su acampada fue en el corregimiento de San Juan, Ipiales y fue donde tuvo que enfrentarse con la realidad y las dificultadas que le esperaban en el camino. Nunca pensó que llegaría a Mar de Plata, Estado de Buenos Aires, Argentina.

El terremoto en Pedernales, Ecuador.

A los pocos días de salir de Pasto, el 16 de abril de 2016, tuvo que vivir el Terremoto en Ecuador, el cual lo vivió cuando estaba en una carpa, en una playa, a 50 kilómetros del epicentro.  (Cabe recordar que el terremoto de Ecuador de 2016 tuvo como epicentro las parroquias Pedernales y Cojimíes del cantón Pedernales, en la provincia ecuatoriana de Manabí).

Tras la tragedia, logró salir del lugar donde estaba acampando y alejarse de las orillas de la playa para evitar ser víctima de un Tsunami. “Una cosa es contarlo y otra es vivirlo”, asevera.

Pensó en terminar su viaje y regresar a su casa.

Jairo relata y dice que es un sobreviviente del terremoto y asevera que, el terremoto fue una terrible situación que le hizo pensar en regresar a su casa, pues la experiencia fue muy dura y difícil. Estuvo incomunicado por varios días de su familia.  Sin embargo, decidió continuar con su viaje.

Otra experiencia que lo llevo a pensar en abandonar la idea de seguir viajando fue en Perú, en la cordillera, cuando estuvo a más de 4000 metros sobre el nivel del mar. La falta de oxígeno y el frio no le permitían avanzar y se sentía enfermo, lo cual le impedía pedalear y avanzar en su recorrido.

Adicionalmente, Jairo relata que otra de las experiencias que fueron un tanto desagradables fue cuando se quedó sin agua en una isla donde ni siquiera había palmeras para escamparse del sol, el calor le producía mucha sed.

Jairo relata que entre sus planes estaba encontrar estaciones de gasolina donde podía proveerse de agua y donde podía acampar.

El agua, recurso que le permitió sobrevivir

La experiencia de Jairo, seguramente, como las de otros viajeros aventureros, estuvo relacionada con el agua como un recurso indispensable para lograr hacer un recorrido de más de 30 kilómetros diarios en bicicleta.

“La deshidratación era constante. El calor me obligaba a meterme en algún rio para poder refrescarme”, afirma.

Jairo cuenta que, en varios lugares, las comunidades aprecian y cuidan el agua porque es escaza y reflexiona que es importante conservarla en Pasto y Colombia, a pesar que en estos lugares es abundante.

En este sentido, el acceso al agua se convirtió en algo fundamental durante su viaje, pues se constituyó en un líquido vital e indispensable para poder continuar con su recorrido en bicicleta”.

Lo más fascinante y delicioso

En cuanto a la gastronomía, Jairo relata que le fascino la carne y los embutidos en argentina y Paraguay. “La cerveza artesanal es algo genial”, dice



Recuerda que lo más impactante y hermoso fue Machupichu, las aguas termales de Bolivia, las olimpiadas de los juegos olímpicos en Brasil. El corcovado Cristo Rey, Las Cataratas de Iguazú y La segunda hidroeléctrica más grande del mundo en Paraguay.

Su Hobby por la bicicleta

Finalemte, Jairo comenta que su experiencia con el ciclismo está relacionada más como Hooby que lo motiva a salir con sus amigos a trochas y a caminos de montaña, pero nunca tuvo adquirió una rutina de entrenamiento en ese deporte: “poco me gustaba la bicicleta de ruta”, dice.

Sin embargo, resalta que la bicicleta y el ciclismo le ofrece un contacto con la naturaleza que, sin duda, le permite seguir los pasos de aventurero para “conectarte con la naturaleza, con los paisajes”.

A continuación la historia:

Esta historia fue posible a la alianza de narino.info y Empopasto, y fue realizada para la serie Historias del Agua.

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