Historias

Julio Cesar y Andrés Jaramillo, padre e hijo en los previos del carnaval 2018; artesanos que nos cuentan su historia

Foto: narino.info

El maestro Julio Cesar Jaramillo, originario de Pasto, nacido en 1951, es un artista que desde hace 30 años ha logrado proyectarse como uno de los artesanos más reconocidos en los carnavales de blanco y negros, esto se debe en gran parte a la dedicación de su trabajo y constante búsqueda de nuevos materiales que fragüen carrosas mucho más armónicas y con mayor expresión.

Desde muy joven al terminar su quinto de primaria, demostró ser una persona con bastante ímpetu, talentoso y responsable, por ello y de manera anecdótica, en 1985, mientras que vivía en Orito Putumayo e impulsado por el apoyo de algunos amigos, decidió participar con una carrosa algo elemental, pero definitivamente muy inspiradora, pues aunque no contaba con los recursos y conocimientos suficientes para su elaboración, recibió gran ovación por parte de una ciudad ajena a sus tradiciones y desde donde sin saberlo nacería un amor por el arte y una pasión por el carnaval.

De regreso a su tierra natal, optó por auto capacitarse y escudriñar secretos en algunos de los talleres de artesanos de la época, como fue en el caso del maestro ya fallecido Serbio Tulio Torres, de quien aprendería la suficiente experticia para participar unos años después con su primer carrosa, a la que él llamó ‘Del Guaico al Carnaval’, con la que ocupó un séptimo puesto. Esto lo motivó a continuar con una actividad que aunque en un comienzo parecía ser de amigos y socios como ocurrió con el maestro Henry Pantoja, luego pasaría a ser herencia y patrimonio familiar.

Junto a su esposa María Gallardo tuvo cinco hijos… Andrés, Diego, Ana Lucia, Adriana y María Teresa, quienes se convirtieron en su pilar de apoyo para dar rienda suelta a su imaginación y poco a poco haya cultivado primeros lugares como el del 2001, con la carrosa ‘El Aplanado, un Cielo Naturaleza’, luego en 2009 con la carrosa ‘Lágrimas de la Tierra’ y así mismo simultáneamente ha logrado segundos y terceros puestos que han llenado de satisfacción los intensos sacrificios de fin de año, sólo para presentar a propios y foráneos un excelente trabajo realizado con mucho amor, en el que finalmente y por su excelente estética, han sido invitados junto a sus carrosas para participar en celebraciones nacionales e internacionales.

En su núcleo familiar todos participan en las labores, pero su hijo mayor, Andrés, es el que hoy en día lucha hombro a hombro con él, no solo por estar al frente como responsable de la carrosa 2018 a la que llamarán ‘Ensueño’, la cual fusiona en forma de fantasía la mitología Griega y Andina, resaltando las creencias y ensueños que reposan en la psiquis de las personas, sino también como un gestor de un proyecto empresarial para el carnaval, en el que se pretende generar empleo desde la consecución de las carrosas hasta rediseñarse los motivos en mini figuras que sirvan como unos recordatorios de una vivencia inolvidable a los que puede acceder nuestra gente y turistas.

Para Andrés el oficio es un legado de su padre, en el que hoy en día pretende adoptar desde las labores tradicionales hasta las más innovadoras técnicas de tallado y moldeado en maquetas digitales que le permitan realizar figuras impactantes; es por eso que se capacitó como ingeniero de sistemas y en gerencia de proyectos, porque tiene muy en cuenta que la materialización de una carrosa demanda una planeación efectiva, en la que se procese un proyecto real, en el que no solo se beneficien unos cuantos sino todo un grupo de trabajo con el que se busca agilidad y perfeccionamiento de las piezas, para que de una en una se complete toda la carrosa, y aun así no sólo se convierta en un oficio temporal de los fines de año, sino que sea una microempresa generadora de empleo como tal, que ofrezca estabilidad y seguridad a sus participantes.

Ahora desde sus proyectos, Andrés apoya a su esposa y sus dos hijos, para que se forjen al igual que él, en una actividad laboral que demande más amor y pasión por lo que se hace y no una obligación que te esclavice, porque como él lo dice: “el trabajo debe ser una pasión en la que me entretengo y me divierto y si hago eso, bendito Dios”.

El Proyecto ‘Jaramillo’ para estos dos artistas del carnaval no para ahí, el sueño es que sea una forma de vida que pueda beneficiar a muchas familias, y solo les resta pedir el apoyo suficiente a las entidades oficiales o a la empresa privada, ya que esto demanda mucha inversión económica para que sea una realidad; a los originarios y extranjeros pedirles la suficiente cultura al momento de participar en los carnavales y sobre todo mucho respeto por las carrosas, pues son elaboradas con toda la dedicación para el público en general.

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