Historias

El maestro José María Obando, una leyenda del Barniz de Pasto que trasciende a nivel internacional

Foto: narino.info

Sin duda alguna, una de las figuras del arte manual más autóctonas y representativas de la capital Nariñense es el maestro José María Obando, quien a sus 76 años de edad, demuestra que es una de las eminencias conocedoras en el aprovechamiento de la resina del Mopa Mopa.   

Desde que conoció la tradición familiar en su vida a los 7 años, el maestro Obando sin saberlo, adoptaba a la Mopa Mopa como su materia prima para lo que con el transcurrir del tiempo se convirtiera en su fuente de reconocimiento y labor. Pero todo comienza en 1955, cuando su padre era víctima de una enfermedad que le arrebataba la vida antes que finalice aquel año y fue entonces cuando nuestro maestro, a sus 14 años, tuvo que hacerse cargo del taller familiar, puesto que los compromisos con Waltaca (Industria de artículos de madera) empresa judía de la época no daban espera.

Como hijo mayor de dos hermanas y un hermano, recibió todo el apoyo por parte de su madre, la señora Concepción Montenegro, quien administraba cada paso de nuestro protagonista, puesto que el legado de tres generaciones era un compromiso y un buen nombre que respetar; así que hace 62 años el maestro Obando no ha dejado de originar la única técnica representativa del mestizaje hispanoamericano que ha sobrevivido  a través de los años gracias a las tradiciones familiares, tanto así, que al día de hoy se practica por muchos artesanos de la ciudad del Barniz.

Históricamente, en el año de 1750, algunos de colonos de Pasto migraron hacia el norte del Departamento del Putumayo, donde encontraron indígenas que manipulaban esta materia prima impermeabilizando elementos caseros, debido a la alta consistencia de la resina pegajosa que se adaptaba muy bien a vasijas, totumas y hasta herramientas de cacería como arcos, bodoqueras y flechas para alcanzar mayor precisión en sus tiros. Una vez llegada a Pasto, la resina del Mopa Mopa, fue labrada en delgadas láminas de Barniz que se acoplaron perfectamente en las figuras talladas por ebanistas y carpinteros de la época, dando como resultado el proceso decorativo artesanal conocido como el Barniz de Pasto; el cual, poco a poco adquirió un reconocimiento en la región, en el país y en el exterior.

El maestro Obando comenzó como un proveedor, luego se alió a uno de los artesanos de la familia Zambrano para utilizar un local que ellos tenían y así ofertar directamente los productos. A medida que pasaba el tiempo se dedicó a investigar nuevos procesos, a mezclar nuevas tintas, otras tonalidades, nuevas decoraciones, a proponer nuevas figuras; esto, lo llevaría a ocupar el primer puesto en 1982 en el evento internacional de Artesanos y Artífices de San José de Costa Rica organizado por la OEA. Luego de unos años junto a una de sus hijas que era su compañera de taller decidieron fundar el almacén de exposición y venta del Barniz de Pasto. En el año 2012 recibió un reconocimiento por el periódico El Tiempo, premios y hasta felicitaciones por escrito por parte del presidente de la república Juan Manuel Santos.

Ahora, estas obras de arte se consideran como únicas en el mundo, puesto que los elementos de producción utilizados no se han logrado obtener en ningún otro lugar y así mismo, la práctica del Barniz de Pasto está destinada a ser herencia de los gestores y habitantes de esta región.

Conozca el procedimiento completo del Barniz de Pasto en el siguiente video:

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