Voces ciudadanas

“Golpear a un maestro en vez de aumentar la financiación de la educación es el ejemplo más vil de la ignorancia”: Petro

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El ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, cuestionó a través de un video publicado en su cuenta de Facebook los desaciertos del gobierno de Santos ante el paro nacional del Magisterio, especialmente, las agresiones que han recibido los educadores por parte de la fuerza pública.

Por Gustavo Petro

“La lucha más digna que puede librar un pueblo es por su educación”

La Asamblea Nacional Constituyente así lo reconoció en 1991 y por eso expidió un artículo que aseguraba que el presupuesto para la educación creciera por encima de los ingresos corrientes de la Nación, es decir que creciera más que lo que crecen los impuestos; como los ingresos corrientes crecen por encima no solo de la inflación, sino también, de la economía, cada año se aseguraba que cada vez un porcentaje mayor del presupuesto financiaría la educación pública en Colombia.

Con motivo de la crisis de la banca privada en el gobierno de Pastrana, este hizo una reforma constitucional en el Congreso y recortó recursos a la educación de manera transitoria para financiar la crisis económica de ese momento, girando créditos subsidiados a los banqueros privados con recursos públicos; luego Uribe transformó esa reforma transitoria en permanente y se llevó los recursos que eran para la educación ya no para salvar banqueros privados sino para hacer la guerra que llamó seguridad democrática. Decenas de miles de jóvenes quedaron tendidos en los campos de batalla.

Desde entonces el deterioro de la educación en Colombia, una de las peores del mundo, se profundiza.

La oligarquía, Pastrana, Uribe, Santos y Vargas Lleras usaron los recursos de la educación para financiar la crisis de sus bancos y su guerra

Aunque sectores específicos del magisterio, el estudiantado y algunos padres de familia salieron a las calles a defender los recursos de la educación lo cierto es que hemos tenido una sociedad que ha aplaudido mayoritariamente que sus recursos para su propia educación los gasten en salvar banqueros y comprar armas. En vez de la educación, la desigualdad máxima y la muerte.

Hemos tenido una sociedad que en su mayoría creyó que la seguridad mejoraría si en vez de abrir universidades y pagar más maestros debía comprarse más balas y tanques y aviones de combate.

Balas y no libros, parece ser la consigna de una sociedad que renuncia al saber humano y se entrega a la bestialidad de la violencia.

Cuando llegamos a gobernar la capital de Colombia quisimos dar un mensaje completamente diferente: Duplicamos el presupuesto de la educación, que fue la prioridad del gasto, cuadruplicamos el de la Cultura y triplicamos el esfuerzo financiero para atender a la primera infancia.

Los resultados fueron sorprendentes en inclusión juvenil, disminución de la desigualdad y la pobreza y disminución de la violencia. La construcción de una Democracia viva y multicolor se tocaba con las manos.

Sin embargo, sectores de la sociedad determinantes en las elecciones decidieron que era más importante el cemento que el cerebro, que Bogotá sería mejor para todos tachonada de troncales de Transmilenio que llena de Universidades, colegios, culturas y saberes y equilibrada con la naturaleza.

Para una Paz de verdad, para la construcción de una convivencia democrática de larga duración, para la superación de la desigualdad social y la pobreza debemos recuperar para la educación los dineros que les quitó Pastrana y Uribe y sus entonces ministros y senadores: Santos y Vargas Lleras.

Le solicito al Presidente de la República por la vía del llamado “Fast Track” restablecer el articulo original de la Constitución del 91 sobre financiación de la educación y cumplir así, con su palabra entregada el 7 de agosto del 2014 en lugar de reprimir con violencia al magisterio

Golpear un maestro en vez de aumentar la financiación de la educación es la demostración más vil de la ignorancia y la irracionalidad.

Si un gobierno Progresista es elegido en Colombia el año entrante, nos comprometemos a recuperar la senda del crecimiento real de los recursos de la educación para garantizar los tres años de preescolar en todo el país con un cambio drástico y de calidad en la atención de la primera infancia que debe ser propiciada directamente por el Estado y no por contratistas tercerizados que en caso de empresas y fundaciones, son en realidad mecanismos de robo del dinero público por la clase política tradicional.

Nos comprometemos a una jornada única cuyo objetivo sea enseñar a pensar en libertad.

Nos comprometemos a forjar el derecho a la educación superior. Con una universidad pública extendida con más de 500.000 nuevos cupos iniciales, gratuita para el estrato uno, dos y tres y de calidad buscando que la Universidad Nacional sea la primera en América Latina y se ubique entre las cien mejores del mundo.

Una universidad que sea capaz de investigar y que ligada a la producción y las culturas nacionales generen la creación del pensamiento en todos los órdenes de la Ciencia.

Necesitamos la fuerza del saber de nuestro lado. El objetivo de una democracia consiste en lograr que el lugar protagónico en una sociedad sea el saber y el o la maestro, y no el traqueto y el corrupto como actualmente nos sucede.

La sociedad progresista es la sociedad del saber múltiple.

A continuación el video:


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