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Puente de Guambuyaco, el puente sin carretera: Uno de los elefantes blancos en Nariño

Voces Ciudadanas es un espacio para que nuestros lectores opinen y comenten sobre los acontecimientos cotidianos de manera libre e independiente. Esta sección no compromete ni indica el pensamiento o la opinión de narino.info.

Por Pablo Emilio Obando A. / peobando@gmail.com

 

De acuerdo a nota suscrita por la Secretaría de Infraestructura del departamento de Nariño en Las2orillas.co en fecha 14 de agosto de 2015 “El proyecto del corredor vial, que desde el municipio de El Peñol comunica con El Tablón panamericano, incluido el puente Guambuyaco, sobre el río Juanambú, fue una iniciativa de los municipios de El Peñol, Los Andes, La Llanada, el Tambo y Taminango, para lo cual, con recursos de cabildo abierto del 25 de noviembre de 2008, la Gobernación de Nariño suscribe convenio con la Universidad del Cauca para realizar el estudio de pre inversión e interventoría para la construcción del puente”.

En la misma nota periodística se aclara que “Ya con estos estudios, el departamento de Nariño gestiona ante el antiguo Fondo Nacional de Regalías (FNR) recursos para la construcción del Puente Guambuyaco, siendo aprobados los recursos que alcanzan los $ 5.5500 millones mediante resolución 058 del 23 de noviembre de 2011. Para esta obra civil la Gobernación, con recursos del departamento, hizo una inversión por $ 1.465 millones”. Esta aclaración se hace dando respuesta a un informe periodístico de mi autoría publicado en el mismo medio intitulado “Puente sin carretera: ¿así se derrochan nuestras regalías? (https://www.las2orillas.co/puente-sin-carretera-asi-se-derrochan-nuestras-regalias/)  De fecha agosto 13 de 2015.

Este informe se sustentaba en opiniones de la ciudadanía que conociendo este puente afirmaban en las redes sociales que “Este es el puente que nuestro Gobernador hizo, pero que, si se fijan, no tiene del otro lado carretera. Está a 11 kms de la panamericana y se supone “conduce” al Peñol – Nariño. Es de lo que se jactan los políticos. En la vieja canción se hacían puentes por donde no había ríos. Aquí se hace un puente por sobre el río pero sin carretera. A quién se le ocurre semejante adefesio”.



Y en verdad no se puede entender a quién se le ocurrió semejante adefesio que nos ha costado a los nariñenses hasta ahora la nada despreciable suma de $ 7.024.537.769, y que por una demanda que se nos avecina por parte del contratista podía incrementarse considerablemente, quizá alcanzado la suma de los diez mil millones de pesos. El valor inicial del contrato se estipuló en la suma de 6.343.766.495.00 pero fue adicionado el 3 de diciembre de 2013  en $ 499.626.663 y el 25 de abril de 2015 en $ 181.141.611 de acuerdo a resolución 013  de 2017 (mayo 8).

Cumplidos los términos y las obligaciones pactadas, y, como es lo correcto en estos casos se procede a liquidar el contrato por parte de la gobernación de Nariño con la empresa contratada. Pero en fecha diciembre 7 de 2015 y firmada por Álvaro H. Calderón en su calidad de representante legal se remite un oficio en el cual se anuncia una demanda millonaria al departamento de Nariño por salvedades a la liquidación del contrato aduciendo entre otras razones  “maltrato, arbitrariedad e incumplimiento en que incurrió la entidad contratante”, en consecuencia expresa no poder declararse a Paz y Salvo, dejando así “abierta la posibilidad de reclamar judicialmente la reparación de los perjuicios generados” por varios hechos, entre ellos: 1. ítems no previstos que fueron impuestos mediante modificación unilateral contenida en la resolución No.262 de 2013, 2.  Daño antijurídico causado por la interpretación de la forma de pago por parte de la supervisora del contrato, 3. Mora en el pago de las facturas, 4. Demora en la definición de diseños por parte de la Universidad del Cauca y 5. Variación de los precios. Además de retrasos en los pagos a proveedores y reclamos laborales.  Como puede colegirse la demanda que se nos avecina es cuantiosa y onerosa para el departamento de Nariño.

Foto: Pablo Emilio Obando A.

Pero la verdad no se entiende, como lo expresa con indignación uno de los ciudadanos en la nota periodística “a quién se le ocurrió semejante adefesio”. Un puente, lo digo con conocimiento de causa, sin carreteras que lo unan, con unas trochas intransitables e imposibles de atravesar.  En mi criterio son cerca de ocho mil  millones de pesos que hasta el momento hemos perdido los nariñenses por cuanto nadie se atreve a utilizar estas trochas, no se ha logrado conectar la parte occidental con el norte del departamento y como están las cosas no será posible en los próximos treinta o cuarenta años si es que los alcaldes de El Peñol y Taminango deciden invertir cuantiosas y grandes sumas de dinero en la apertura de una nueva carretera que los conecte con el puente. Hecho imposible.  Y entonces nos cuestionamos ¿para qué un puente sin carreteras?

En el trayecto realizado a riesgo propio únicamente nos encontramos un vehículo en las trochas y tuvimos que hacer todo tipo de acrobacias automovilísticas para darnos lugar a continuar el trayecto. Algunos motociclistas nos expresaron sin tapujo alguno que “por este lugar no pasa nadie”, en tres o cuatro ocasiones me auxiliaron en los baches en los cuales el carro se atascó.  El puente (mirar el video) es asunto aparte, su estructura ya presenta fisuras, da grima mirar esa mole de cemento que parece hecha por un aprendiz de ingeniería o arquitectura, su diseño deja mucho que desear y uno se pregunta ante esta estructura dónde están los cerca de ocho mil  millones de pesos que los nariñenses le pagamos a una firma caucana.  No hay derecho que se derrochen así nuestros recursos y que se nos trate como interdictos a los cuales se los puede engañar y timar fácilmente. Aquí tendrán que aclarar sus actuaciones y responsabilidades los gobernantes de turno.

Foto: Pablo Emilio Obando A.

Solicitamos la presencia y el pronunciamiento de los entes de control, de la sociedad de ingenieros, de la Universidad de Nariño y de la opinión publica aunada con los medios de comunicación.  Que se nos diga la verdad por cuanto a todas luces este es un atropello más contra el pueblo de Nariño.

Sobra decir que no estoy contra el progreso y el desarrollo de los pueblos o contra las obras de infraestructura que representen ganancia para su gente, no puede uno ser tan bobo para oponerse a estos nobles propósitos que todos sin distingo alguno apoyamos.  Pero tampoco puede callarse la voz cuando se tiene la plena convicción de que lo visto y expresado por otros es una cruda y dura realidad.

No pueden guardar silencio entidades como La Procuraduría, La contraloría, la Universidad de Nariño, los medios de comunicación y todos los ciudadanos de bien. Esperamos un pronto y rápido pronunciamiento, antes de que las aves de rapiña metan su pico en las arcas del departamento y nos esquilmen una vez más con el pago de demandas onerosas que condenen a nuestra gente a la pobreza perpetua y a la inmarcesible miseria de todos los días.

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