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Pajajoy, un monumento a la historia, el arte y la cultura

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Pajajoy, un monumento al arte, la historia y la cultura

Llegar hasta Pajajoy, un corregimiento del municipio de Buesaco, cuyo significado evoca un “campo de rastrojos” es hacer remembranza de un contexto histórico nacional, pues al encaminar sus pasos, el visitante se encuentra con “La Hacienda 1790”, hoy en día es un cotizado restaurante con una muy buena carta gastronómica.

Al encontrarse en este universo de antaño, lo primero es internarse en la casa madre y encontrarse con el viejo chelo y el piano que le dan la bienvenida, sigue avanzando y encuentra una habitación donde las camas evocan a don Aparicio Montero Forero, un tallador a nivel mundial, todo este mágico lugar cobró vida con la ilusión de don Erick Frank Muñoz quien junto a su padre y familia, dueños de este paraíso cultural descubrieron un gran potencial histórico que no podía perderse.

El estilo colonial de su construcción permitió descubrir bajo su tierra, la tapia pisada, declarada patrimonio histórico de la humanidad, adobe y bareque La abuelita de don Erick, doña Laura Moncayo es la memoria histórica de la hacienda y gracias a su testimonio  empezó a recrearla y tan importante fue su transformación que Museo Nacional de Colombia y el Ministerio de Cultura la declararon una “joya” histórica.

Todo este templo de cultura, permite hacer añoranzas, pues fue precisamente en la haciendo 1790 donde pernoctó Antonio Nariño y planeó con sus tropas tomarse Pasto. En este contexto, cabe destacar la valentía de pastusos tan sobresalientes como don Tomás Santacruz, él fue nuestro héroe, fue el coronel de los ejércitos del rey de España y familiar de don Erick.

Don Tomás tuvo un acto muy valioso que causó asombro: Perdonó la vida de Antonio Nariño, pues su fusilamiento ya era un hecho ordenado desde Quito por Toribio Montes. Derrotado, el Precursor de la Independencia encontró a dos soldados realistas a quienes engañó diciendo: “Sí, ustedes perdonan mi vida, yo les digo dónde está Antonio Nariño, pero llévenme con su superior”, que era don Tomás, al reconocerlo surge la frase histórica: “Pastusos miserables y bellacos: “Queréis la cabeza del general Nariño aquí la tenéis”, pero esa es una historia equivocada porque de lo contrario, el pueblo de Pasto, le hubiera dado muerte.

El futuro de la hacienda es que las generaciones que están por venir sientan orgullo de un gran pasado donde hubo grandes personajes que fueron héroes y la memoria histórica permanezca en la mente y el corazón de quienes se sienten orgullosos de ser nariñenses.