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La foto que se esperó por más de 50 años

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La foto que se esperó por más de 50 años

Desde la creación de las FARC al inicio de la década de los años 60, han pasado ya dos generaciones de colombianos y colombianas que hemos tenido que presenciar a diario los horrores de un conflicto armado interno que parece de nunca acabar.

Este miércoles 23 de septiembre, muchos pudieron apreciar la imagen esperada por años y captada por el lente de los fotógrafos, el encuentro público entre un presidente colombiano en ejercicio y el jefe máximo de la agrupación revolucionaria más vieja de América.

Aunque los orígenes de las FARC se pueden remontar años atrás a la fecha de su aparición en 1964, fue en este año en que el grupo revolucionario se dio a conocer en el ámbito de la realidad nacional que ya era de por sí difícil y compleja.

Foto para la historia

Pasaron 12 presidentes, de filiación liberal o conservadora así se hayan postulado por movimientos políticos con otras denominaciones,  14 períodos presidenciales, tres jefes del estado mayor de las FARC, dos generaciones y 50 años para ser testigos de la imagen.

Cuando uno se sienta a escribirlo esto no toma más de un minuto y otro igual para leerlo, pero la tragedia que ha vivido la población colombiana en especial la rural no alcanzaría otros cien años como los de García Márquez para narrarlo, comprenderlo y sobre todo para que nuestra sociedad perdone y se reconcilie.

Así que la imagen de la mano estrechada entre Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño Echeverri (alias Timochencko) podría ser el principio del fin del conflicto armado interno o la foto mediática que muchos esperaban.

Lo cierto es que tanto para ellos, Santos y “Timochenko” 64 y 56 años de edad respectivamente, que han nacido y vivido igual que la mayoría de los colombianos en medio de este escenario de muerte, dolor y odio, puede ser esta la puerta de la esperanza para que al fin cese la horrible noche.

La foto no es la de la mano estrechada entre dos amigos, es la imagen de dos adversarios que han decidido solucionar por medio del diálogo, la participación y oposición política los conflictos que han llevado al Estado y a la insurgencia a desatar una de las mayores crisis humanitarias del mundo.

Mucho esta por construirse y muchas “cajas de Pándora” se podrían abrir para hacer salir nuevos retos, nuevos escenarios.  La pregunta siempre estará latente ¿qué tan preparada esta la sociedad para afrontarlo? y ¿qué tanta preparación y disposición tendrán los nuevos mandatarios locales para afrontar tal reto?

Surgen muchas inquietudes y asaltan muchas dudas cuando asistimos al debate electoral actual.  ¿Habrá que esperar? Esperemos que no.