Opinión

CRONICA DE CUTES-RUANAS, CACEROLAS Y LAPICES

CRONICA DE CUTES-RUANAS, CACEROLAS Y LAPICES[1]

“Tenemos que abandonar el carnaval, y empezar en serio la revolución”. 
Camilo Torres Restrepo (Discurso en la Universidad Nacional).
Con el respeto que nos merece la estatura de Camilo, le tendríamos que decir que él estaba equivocado. En los sesenta y ahora en el Siglo XXI necesitamos más carnaval, mucha fiesta colectiva. Un recrear del mundo simbólico y creativo en dirección de mejores mundos posibles. 
Acabamos de asistir, a partir del mes de Agosto, de nuevo un día diecinueve de este eólico periodo del año. Se volvieron frecuentes y visibles las voces que han estado silenciadas, ignoradas por nuestra sociedad. Estamos hablando de manera especial de campesinos, indígenas, colonos de variopintas procedencias, pobladores urbanos pobres y maestros comprometidos.
Procuraban voces y una movilización no violenta: Los unos venían de montañas, llanuras, valles interandinos, cálidos recovecos del mundo rural eran los campesinos e indígenas pastos y quillasingas. 
Su arma no violenta y más fuerte es el “cute” que para los indígenas de Nariño y sus campos es un maravilloso artefacto. (Ver Borges). Tiene una forma de U incompleta… Es el dispositivo que como extensión de sus poderosos brazos, permiten arar, cultivar, guachear según sus palabras milenarias (aliviar y extender permiso) a la madre tierra. 
Contaba mi abuelo y después me lo ratificaría el gran Laureano Inampues. Que los indígenas Pastos, quienes son supremamente trabajadores, después de la década de los sesenta y setenta, realizaron un intercambio con sus hermanos Misak y Nasa. Para refrescar el pensamiento y una práctica cultural (la del intercambio solidario y Mindala) en procura de afianzar el cuidado del territorio, y la generación de abundancia de estas maravillosos tierras del trópico. 
Ahora, volvieron a irrumpir. Se levantan cortando el Paso por la carretera Panamericana. Su voz y protesta, no tenía muy claro en principio el sentido de su legítima movilización contemporánea. 
¿Cómo volvieron a interrumpir el tráfico sobre las ciudades? Vinieron los de: Iles, Puerres y Funes Cabildos Pastos y los malesillos, catambucos de los aun extintos Quillacingas. Eran de donde habitan las mojigangas y son extensión de lo que pudo ser el Resguardo de Males. Ahí estaban ahora, convencidos y herederos culturales de quien fuera la Francisca Chapuel, señora étnica de Males con toda la fuerza festiva y luchadora de las imágenes icónicas, de las imágenes religiosas que les habían truequedo los españoles a su llegada a estas tierras fértiles y pacíficas. Ahora salían a la carretera a reivindicar que se paguen bien sus productos, no solo la leche y la papa; sino también todos los alimentos, que aún siguen produciendo en esa maravillosa institución que junta el mundo de lo social, cultural y natural que es la Shagra. Le recordaban al estado colombiano, y al mundo urbano, que en el pasado ellos no sufrían hambre: Que con tubérculos, granos andinos (la Quinua), con maíces desde los misiados hasta los más maravillosas amarillos; ellos se alimentaban. Y se alimentaban bien, saludablemente. Tienen y les han querido usurpar el derecho a cuidar sus semillas ancestrales. A Cultivarlas a propagarlas entre los suyos. Asunto que no interesa a las cinco grandes multinacionales de alimentos del mundo: CARGIL, MONSANTO, BAYER, SYGENTA… 
Pero, la toma de Ipiales y Pasto, faltaba que se acompañara de los resguardos emblemáticos de lucha por el territorio en los Sures Colombianos. Los indígenas de Guachucal herederos de Ipualpud, los Muellamueses y Colimbas; quienes nos han recreado la maravillosa fuerza de las perdices milagrosas, seguidas de la tierra de la Tuta.. del resguardo de Panam. Finalmente acompañados por la magnífica organización de Pastas, los herederos de los Nazate y del Tayta Mayor Don Juanito Chiles. En total sumaron más de treinta mil, entre quienes se destacarán el papel de mujeres, jóvenes y hombres indígenas juntos ejerciendo su protesta justa. 
Así fueron llegaron, con sus almas vivas. Se juntaron con campesinos y hombres y mujeres buenos. Necesitaban demostrar que la movilización con causa, y pacífica, es siempre la mejor arma de las mujeres y hombres sensatos. Que la fuerza de sus ideas puede conseguir negociar con el Estado Colombiano y con la sociedad. 
Como siempre ciertos medios de comunicación, y la iglesia, así como los políticos tradicionales de la Región no creían. Para que poner atención a esos hombres y mujeres rudas. A esos indios, que se siguen oponiendo al desarrollo. Y muchos de ellos, anhelaban que por la fuerza se les desarmara y quitara de las carreteras que especialmente conectan a Pasto con el interior del País. Y de Ipiales con Ecuador. 
Pero como irrespetar su derecho a la protesta, ¿cuándo es masiva? Un general de la Policía (Nariñense) lo comprendió con cierta claridad. Eran treinta mil que se habían puesto de acuerdo y taponaban las vías. Era una ciudadanía activa y en masa. Muchos podrán decir que no era tal número, un burócrata del Ministerio del Interior nunca les había considerado, siquiera como interlocutor válido. Para él solo existía la Organización Indígena de Colombia (Muy respetuosa organización colombiana, que lastimosamente no ha podido siquiera nombrar un senador por su propio esfuerzo). Si existen y son más de treinta mil, han elegido desde el año 91 como cuatro de sus voceros al Senado, y vienen de Guachucal los más, seguidos por los Indígenas de Ipiales, Carlosama, acompañados de los de Aldea de María, Iles, Funes, Túquerres, Mallama, Yascual, Pastas, Colimba, Potosí, Males, Yaramal el Gran Cumbal, Panam, Chiles y del Recóndito Mayasquer. Eran como afirma un politólogo (Hard) ciudadanía masa y otro norteamericano marxista analítico, demandaban una ciudadanía sustancial (Cohen). 
Y las ciudades despertaron de letargos de tiempos extensos de aislamiento. Una ciudadana y un joven requieren alimentos, y ellos vienen de los ruanudos y los indios. Y el agua se produce en el campo, y el aire puro también en sus montañas sagradas. ¿Cómo solidarizarse con ellos? Era la pregunta. Ante tanta indolencia de gobiernos que sin conciencia aprobaron mediadas para acabarlos (En Colombia desde el año 1990 con Cesar Gaviria, pero muy especialmente en el Gobierno de Álvaro Uribe de ocho años de autocracia). La mano solidaria se levantó en Tunja, en Ipiales, en Pasto, en Popayán, en Bogotá. Y no había sino un carnaval de lenguaje reivindicatorio. Salir con las cacerolas vacías. Para que estudien las demandas aplazadas del pueblo y ciudadanía india y campesina. 
Faltaban unos actores que han sido ejemplo: Los maestros que en los últimos tiempos dejaron de luchar en forma ejemplar… Se habían dedicado a defender sus justas reivindicaciones económicas, sus salarios y prestaciones. Ahora los de Pasto, dijeron no. Debemos ser solidarios, y juntar sus luchas. Salieron a las calles con grandes lápices. Para decir peleamos también con Uds. Campesinos e indígenas. Somos hermanos en la búsqueda de una educación pertinente y de calidez. Que forme a sus niñas y niños, y jóvenes en la ruralidad renovada. 
Así en pocos días volvimos a ver Cutes de indios, brazos fuertes de sudorosos campesinos, ruanas de mujeres indias e indios, cacerolas de solidarios y lápices multicolores de maestras y maestros en Pasto y en el Sur… Los sures donde hay carnaval de negros y blancos, movilización pacífica, gobiernos regionales alternativos y deseos ciertos de volver realidad nuevos mundos posibles en campos y ciudades a partir de dignidad y propuestas asertivas. 
Después de fatigosas negociaciones, los Indígenas Pastos y los Campesinos han conquistado valiosos avances en Nariño (Colombia): Un documento CONPES y presupuesto para favorecer su economía familiar, ojala sus shagras y mindalaes; programas de atención a niños con lo producido en la tierra y un definitivo reconocimiento político. Son indios y Campesinos que merecen reconocerse como amantes de la vida, la tierra y la libertad. 
(Continuará esta crónica con la comparación de sus pliegos).
LUIS EDUARDO CALPA
Septiembre de 2013
Sures-Colombia.



[1] Escrito documentado por varios amigos de los Pueblos fundantes,  a quienes agradezco de manera especial a los Gobernadores del Pueblo de los Pastos: Oscar Quitiaquez de Pastas,  Carlos Cuaces de Guachucal,  Juan José Chingal de Carlosama, a la Mamita Gobernadora de Panam, al periodista Juan Pablo Caicedo.   Agradecimientos especiales a los estudiantes de la primera promoción de la Escuela de Derecho Propio Laureano Inampues.   A los Amigos:   Absalon Calpa,   Angélica Chavarria,  Henry Barco, Álvaro Obando, Luis Obando, Diego Bastidas (FAO),  Borja Palidini de PNUD, especial reconocimiento a mi amigo MANUEL RAMIRO MUÑOZ, y a algunas amistades, a la Dra. Julia Guerrero, a otros que pido excusas por no mencionarlos.    

Recuerde visitar y leer otras publicaciones en nuestro sitio, comentar y compartir para que otras personas puedan consultarlos también.

To Top